jueves, 22 de septiembre de 2011

Acciones

Acciones

lunes, 4 de julio de 2011

Nadie...

He llegado a casa con la insinuada esperanza que todo estará bien que es mejor una vida de huraño pero, conservo de manera indefinida un cúmulo de recuerdos que hacen que choque frontalmente contra la pared para darme cuenta que…
Nada me acompaña,
Nadie me abraza,
Nadie me habla,
Nadie dice ¿Te vas a bañar?,
Nadie grita diciendo ¡No pongas esto aquí!,
Nadie me pregunta ¿te lavaste los dientes?
Nadie se acerca a darme un beso, nadie me dice “Mi chiquito te amo”
Nadie me acompaña a la ducha,
Nadie unta de jabón en mi cuerpo.
Nadie seca mi cuerpo
Nadie dice esto esta limpio. Úsalo,
Nadie dice tomate esto esta calientito.
Nadie dice: Esa canción me gusta te la dedico, que sea de los dos.
Ya es de noche y…
Nadie dice ven es tarde acuéstate,
Nadie reza conmigo la oración de gracias a Dios,
Nadie dice buenas noches mi amor. Te amo.
Nadie llena mi tiempo buenamente,
Nadie me enciende de deseo,
Nadie me acaricia.
Nadie recibe mis besos,
Nadie reclama mi cuerpo,
Nadie, nadie, nadie, nadie, nadie, te extraño un mar, eres importante en mi vida. Hoy será otro día que estaré sin ti, no quiero llegar a esta casa que no es mi casa, tengo una dirección que no puedo encontrar, la que me llevará a donde tu estés con el afán de retenerte a mi lado con un único motivo muy singular sea el amor.

sábado, 15 de mayo de 2010

Desde un Domingo en mi Vida

I


-¿Entonces a que hora te veo mañana?
-¿Mañana?
-Claro flaca para ir a a ver que cuestan los patines.
-Mmmmm.…
Parecía tener otros planes.
-No sé dime tú.
-¿Vamos a la playa?. Recito la pregunta.
-¡A la playa!
-Ya bacán, en mi cabeza ya contaba cuanto dinero había en el no muy grande bolsillo de mi pantalón.
Inquieto pregunte.
-¿A qué hora vamos?
-Pues tiene que ser temprano.
-¿Dónde, a que playa iremos?
-No sé a donde nos lleve el carro. Risas.
-¿Dónde nos encontramos flaca?
-Mmm…conoces el puente Ato congo. Esta yendo a mi casa.
-Ya yo llego a como de lugar, ¿A las diez de la mañana esta bien?
-¡Amigo muy tarde! A las 8 de la mañana. ¿Puedes?
-Ya esta bien, pero temprano. Sancioné.
Un “no” podría cambiar los planes, así que no desistí.

Yo lucia una sonrisa de felicidad y Yesly también.
-Flaca ¿Qué llevo?
_gorro, lentes, bloqueador aunque allá conseguimos. Mejor lo compramos aquí.
_Sí, mejor flaca.
Nos disponíamos a comprar bloqueador. Entramos a la botica que estaba justo donde estábamos, la atención estaba lenta.
-¡Yesly tu carro!


-Pucha sí.
-Ya mejor allá lo compramos refiriéndose al bloqueador.
-Si flaca, mejor.
-Te veo mañana en el puente Ato congo.
-Ya flaca ocho en punto. ¿Segura?
-Si.
-Ya okay.
La vi partir en el bus que llevaba pasajeros soñolientos por la fatiga y el cansancio.
Así, una noche de verano, determinábamos un fin de semana Yesly y yo. Parados en la esquina de la Av. Angamos con la Av. Aviación, ambos somos amigos de no mucho tiempo. Pero la adoro.
Yo también aborde la combi rumbo a casa, estaba preñado de felicidad por que iba a pasar un día con Yesly una flaca que inspira confianza. Se muestra sublime, encantadora, además de bella.
Es tan grata su amistad que al transcurrir en tiempo al conocerla más, ha ido despertando una sensación increíble e inconfundible.

Debo confesar que fue poco lo que dormí, estaba muy al pendiente de la hora y también del celular.
Dieron las seis de la mañana, no vacile en despegarme de la cama. ¿Motivo?, ayudar con los quehaceres de la casa, no llamada mi casa. Ese día hice las cosas mas rápido que nunca, admiración para mis dos hermanos por que no es peculiar en mi; era domingo y debería estar durmiendo. Pero no.

Dieron las siete y media ya estaba casi preparado, un espíritu aventurero me embotellaba.
Con mucha prisa me dirigí a tomar el carro que me llevase al puente acordado.
Llegue a este, vi muchos rostros diferentes al de Yesly, pues ella no había llegado a la hora pactada, me vi obligado a llamarla y esperarla.
-Yesly soy Jack. ¿Dónde estas?
-Amigo. ¿Ya llegaste?
-Si flaca.
-Espérame amigo ya voy.
Okay. Rápido Yesly.
_Grrrr! Me disponía esperar.
Es fácil ser puntual, pero es difícil tolerar que otras personas no lo sean.
¿Estaba aburrido? Si. La llegada de Yesly se prolongaba. Mi espíritu aventurero atizaba mis ganas de esperar. Aproveche el tiempo a leer las portadas en los diarios, pues nada sorprendente; accidentes, políticos corruptos, etc. Lo único que si capto mi atención fue que se predecía que iba a ser el día más caluroso de todo el verano y que la temperatura bordearía los 30 grados. En fin.
La gente se aglomeraba en grupos a este paradero, era domingo un día perfecto para ir a la playa; en este lugar cada tres minutos pasaba de uno a dos buses con destino Mala, Cañete, Ica; y de paso dejaba a los veraneantes en cualquiera de las paradisíacas playas del sur de Lima.

“Mala, Cañete, Ica”, pregonaba en coro con vos gangosa un señor de color él mismo que hacia formar en columnas de dos, para que el servicio del transporte sea mas ordenado.
Ya había visto pasar, innumerables buses, a innumerable gente que jubilosa subían a estos.

Hasta entonces ya había trascurrido 75 minutos de tiempo. Llego Yesly.
-¡Amigo!.
-Yesly Flaca.
-Disculpa amigo por la demora.
-Pucha flaca he estado en la fila para subir al bus repetidas veces pensando que estabas por llegar. Exagere.
No quería escuchar el motivo de su tardanza, solo partir de ese lugar. Se aproximaba un bus; para entonces ya no había mucha concurrencia de gente y no había ya más colas.
-¿A dónde van? Lanza la pregunta el cobrador del vehiculo.
-¿A dónde va? Ignoro mi pregunta.
-¿Cuánto hasta puerto viejo?
Cuestiono un joven que cargaba una guitarra.
-Diez soles asevero el cobrador arreglándose el gorro que llevaba en su cabeza. El joven intento regatear pero este se negó, acto seguido el vehiculo partió.

Mientras maldecía al Sr. Cobrador en vos baja, Yesly le estaba hablando a un joven que ni siquiera conocíamos.
-¿A qué playa van? Cuestiono.
-A Puerto Viejo. Respondió mientras cogía una botella de gaseosa por el cuello, haciendo fuerza e impulsando para llevarlo al hombro.
-¿Y qué tal es? Me pronuncie.
_Es bien chévere ya he estado ahí y, es chévere. Remarco.
_Wauuu!!! Nos apuntamos, nos unimos a ustedes. ¿Qué dicen?
Parecían echarse la culpa, se miraban el uno con el otro.
Yo estaba firme esperando una respuesta. Fue un “ya” enfrascado por la desconfianza.

Abordamos un bus coaster, pagamos la mitad de lo que el anterior cobraba, íbamos muy cómodos, un fondo de música muy contagiante acompañaba nuestro recorrido incierto hasta ese momento. Nuestra parla con Yesly era sobre temas de coyuntura, de las clases, pero era mas el ardil de alegría que partía de mi y mis ganas de hacer reír a esta flaca: me refería a estos jóvenes expresándome con frases insinuantes un tanto burlescas y hasta atrevidas. Todo era risas y carcajadas punteantes.

Pregunte:
-¿Cuánto falta?
-Casi llegamos. Afirmo el joven de pelo que no formaba ondas ni rizos.
El sol estaba alcanzado su álgido punto, y sin darnos cuenta ya estábamos en Puerto Viejo en el Kilómetro once de la Panamericana Sur.

Bajamos; una combi nos esperaba como si la hubiésemos anticipado de nuestra llegada. Fue la misma que nos traslado desde la Pamarericana Sur hasta la playa. Esta ya se había transformado en un hervidero de gentes que se tostaban concienzudamente.
Ya casi podía vislumbrar la zona. La playa esta sombreada por dos cerros, donde los visitantes apostaban subir y observar el panorama desde lo alto, para mi era hasta ese momento un paraje que deseaba subir, pues me sentía invitado y no debía desistir. Nuestros acompañantes habían aceptado pasar el día con nosotros, era menester saber sus nombres y ellos de nosotros.

- Yo soy Jack
- Yo Yesly.
-Y ustedes ¿Cómo se llaman? Recitó la pregunta Yesly.
-Yo me llamo Paul, se mostraba más entrador, más jovial.
-Yo soy Erick. Éste tenia el pelo ensortijado y cargaba una guitarra.
-¿Y tu te llamas?
_ Daniel. A momentos tácito, pues hablaba lo suficiente. De lo poco social que se mostraba, reproducía buenas tocadas con la guitarra. Los tres apasionados fielmente de la música.

Nos dirigimos hacia el cerro, al acercarnos a este nos encontramos con los salvavidas, aguardaron un poco de su tiempo para prevenirnos que no podíamos subir debido a que la marea estaba alta ¿los ignoramos? Sí.
Un riachuelo no muy profundo separaba estos dos cerros, que constituían una isla; cruzar no fue difícil, el camino hacia la cima se mostraba empinado, trepamos riscos, desafiamos a nuestra vida al caminar por laderas que daban a un precipicio pedregoso donde el sonido de las olas que rompían en las rocas.
-Dame la mano Yesly.
-Con cuidado amigo.
-Si flaca. Ya casi llegamos.
Tenía una sensación de angustia por que el peligro estaba presente, era real no imaginario. Otra vez trepamos y el premio estaba ahí maravillado, atónito, pasmado con tanta belleza estando en la cima del cerro, un cuadro artístico muy fuera de lo común, aparte de la belleza estética, cumplía una función muy especial, que era la contención de las marejadas que propinaba el mar con resquicio a las rocas inocentes, la espuma era gris a ratos mas clara y a ratos menos este mostraba un horizonte incierto que encerraba la curiosidad de saber que sigue.
Es un paraje insospechado pero bello que provoca regresar, a la orilla la matizaban distintos colores por las sombrillas y la variedad de la vestimenta de gente veraniega.

El sitio era perfecto para inmortalizar el momento con fotos, nuestros amigos tenían cámara digital de esas que en ves de rollo usan unas memoria, así que iban a ser muchas fotos; empezaron ellos a retratarse, me ofrecí de fotógrafo era gracioso las poses que estos figuraban. Mil gracias a estos amigos por fotografiar a Yesly y a mí. Prometiendo mandar las fotos por correo electrónico.


Después de disfrutar de la vista con el aire y con el mar tormentoso, aun embravecido golpeaba las olas contra la escollera; el estruendo, las gotas saladas impactando la cara y el shhhh de la espuma al retirarse el agua para tomar nuevo impulso, decidimos regresar a la orilla donde la gente se tostaba desinteresadamente; el sol quemaba sin piedad y necesitábamos proteger nuestra piel. Bajando ya satisfechos de tanta belleza Paúl no dejada de tomar fotos, también filmaba y simulaba una entrevista; nos disponíamos a cruzar el pequeño riachuelo, este cobro el permiso de dejarnos cruzar, llevándose la sandalia de Paúl.
_ ¡Corre! Gritaba despavorido al ver que la corriente arrastraba su calzado.
_Fue poco mi esfuerzo pero no pude cogerlo, dejándolo desaparecer hacia mi vista y esperando que el vaivén de las olas la trajéese de vuelta, fue en vano esperar ya se había adentrado al mar y talvez la misma corriente la traslade hacia otro lado de la orilla.
_ Lo siento tío no logre alcanzarlo pero sentía que me caía. Le dije excusándome.
_ Ya fue. Sintiéndose privado de su sandalia por el despojo natural e injusto del mar.
En ese acto inútil perdí los lentes de sol que reserve para este paseo. Fatal.
Pasos más allá.
- Señora. ¿Qué cuesta el bloqueador? Imperante Yesly.
- Con uno suficiente, para los dos. Dije para economizar jajá. Ya me había despojado de mis prendas quedando en ropa de baño para luego frotar la espalda de Yesly con bloqueador bienhechor
Estando frente al oleaje sonoro en medio del cielo azul, el calor era tórrido y no dude en meterme al agua sólo; Yesly y los demás estaban aun en la orilla pues no se animaban a meterse.

Ya instalados almorzamos en la playa debajo de la sombrilla benigna que alquilamos a la señora, la misma que nos vendió los deliciosos platillos, claro sin la heladerita con las bebidas; en ves de los emparedados, ordenamos arroz chaufa de mariscos para Yesly, arroz con mariscos para mí, los demás ordenaron Arroz con pollo y también arroz con mariscos. Suculenta la comida, acompañados por nuestros amigos que ya habíamos depositado nuestra confianza. Era un momento para confraternizar, con cada pitorreo que solía decir y que Yesly me ordenaba callar.
_ Y quien de ustedes toca mejor la guitarra. ¿Tú Daniel?
_ Haber Daniel toca algo.
_Paúl toca pues.
- Ya Herick tu puedes hacerlo.
- Daniel, saca la guitarra.
Hay que reconocer que gran parte de su talento lo han volcado para la música, juntos coreamos algunas canciones entre ellas: “Canción de amor” (Gian Marco), “Decir Adiós” (Amén)”, Coleccionista de Canciones” (Reik), “Pequeña traviesa” (OV7); este ultimo por la letra me movía el tapete, refleja mi sentimiento. Fui feliz cantando esta canción con Yesly, pensé que era necesario romper los grilletes de mi silencio.

El sol aun no dejaba de despuntarse y calcinar mi sensible piel, no dejaba de ir y venir del agua, a veces sólo y otras acompañado de Paúl y Daniel Yesly estaba a buen recaudo en la basta sombra que la sombrilla le proporcionaba.
-Yesly esos patas tienen miedo entrar al agua, parece que no se bañan. (Risas). Comente de los chicos.
_ Tienen frió seguro. Supuso.
_ De repente, no te aburres aquí.
_ Sí. Vamos a caminar.
_Ya pues. Oh! Sorprendido por el momento.
Nos aventuramos a la orilla, caminando, dejando mojar nuestros pies con el agua y riéndonos.
Nos veíamos tomados de la mano por momentos sin apuro yo me sentía muy contento. Nuestro coloquio era del mar de la gente que lo frecuentaba. Sus palabras fluían con naturalidad, todavía no me sentía invitado a decirle lo que sentía.
Parecíamos enamorados. Pero no.
Estaba deliciosa hubiese dado todo por que fuese así o simplemente que este relato parta de aquí como una historia de amor, donde tenga un génesis como titulo uno de estos: “Un día de verano” “Me enamore en verano” “Un atardecer en la playa”, etc.
Digo esto porque cuando intente decirle bondadosamente que fui Yo quien se atrevió a mandarle el mensaje del Internet a su móvil.
- Yesly y llegaste a saber ¿Quien fue el que te mando ese mensaje a tu celular?
- No. Tampoco ya quiero saber.
- Yo sí se quien fue.
- Así ¿Quién?
- Fui yo. Imponiendo mi verdad. Para sin siquiera premeditarlo me dijo.
- “No te creo”.
Esta fue la frase de la semana, la que siempre recuerdo cuando la veo. Testigo la arena y el cómplice oleaje. El momento era preciso para que sucedan las cosas, tenia su mano y caminábamos dejando que el agua moje nuestros pies. Me quede rumiando hartas ganas de decirle lo mucho que me gustaba, que ese mensaje afirmaba mi sentir por ella.
Perdiendo la alegría proseguimos nuestro recorrido por la orilla, quedando en silencio total, yo me guarde las esperanzas que algún día pasará entonces opacaré la aspereza de tal suceso.
Perdí las ganas de seguir venerando el atardecer que se apresuraba. En tono notarial persuadí a los chicos para irnos, acataron sin excusa. Volvió a la normalidad mi trato con la flaca, todo esta adentro subjetivo pero no irreal.
Al final de este singular paseo me di cuenta de dos cosas importantes en ese momento, primero que estaba loco por Yesly y segunda que el Perú esta maravillado de hermosas y paradisíacas playas que en tiempo de verano tienen un intensa azul en el cielo; por tanto Puerto Viejo es una fiel copia de la belleza desmesurada. Había de tomar conciencia que la rutina me espera, llegaría a casa y saludare sin ganas, se sorprenderán y les ignorare, solo tomaría un baño para luego no pensar en nada cuando me quede dormido.

Los días han pasado, no recibí todas las fotografías, las cosas no han pasado como hubiese querido. Sorpresas recibí, no imagine en que iba a soportar un cambio funesto por parte de ella, de un día a otro dejamos de hacer confidencias de nuestra vida domestica. Ya nada era como al principio.
Dicen que: “La amistad es como la sopa no hay que dejar que se enfrié “
Todo iba bien y no hallaba razón de por qué se muestre displicente en todos los sentidos; ¿será su forma de ser? ¿Soy aburrido? ¿Empeore yo las cosas? reunía un cúmulo de preguntas.
Afirmo que a mi también me sobra el orgullo de ir a buscar explicación alguna. Sólo quedaba esperar.
Talvez ya ni siquiera me vuelva a hablar, pero la considerare mucho, si supiera la magnitud de mi sentimiento. Es fatal e intrigante estar así; adopte esta forma de pensar cuando todo no era a mi beneficio y por los días fatales que discurrían desdeñados.
Pero debo agradecer al presidente de mi país en nombre del amor. Por las cumbres mundiales, por los días decretados feriados.
Después de comer hamburguesas en el lugar de siempre. Le informe de mi sentimiento, Yesly también lo hizo y mi conclusión fue:
- Te quiero Yesly. Me gustaría que estés conmigo.
- Y tú a que conclusión llegaste.
- Yo también…
- ¿También qué?
- Quiero estar contigo.
Sin pensarlo le eche un brazo por los hombros, tantas cosas que decir y lo único que atine fue:
- Te quiero…todo va estar bien.
Desde entonces es mi enamorada, mi flaquita, mi chica. Hoy por hoy mi animo esta equilibrado, respondí a mis preguntas y mi afán por compartir momentos de regocijo tienen efectos benignos.
Memorable, merecido, bendito, inolvidable, recordado, consagrado y conjurado día.
Quiero terminar diciendo que Yesly me esta enloqueciendo, mi rutina es quererla harto Haciendo cosas benignas para los dos, gracias Dios por esta experiencia tan maravillosa.

Algo de Ti

Hoy me doy cuenta que no
te he perdido del todo,
que aun tengo algo de ti
y lo cuido como un tesoro.

Hoy me doy cuenta que te
Considero igual que ayer,
Con el mismo sentimiento
Y con la misma fe.

Hoy que estas ausente y oculta
He anhelado tu cara bonita
Y en soñador me convertí.

Intento hacer de cuenta que
Aun te tengo aquí
Me remito a los recuerdos
Hallando lo que ayer perdí


Tengo la miel de tus labios
Penetrados en los míos,
Los abrazos, lágrimas que expulsamos
Al decir Adiós.

-Jack-